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AMIGA, TU CLEAN LOOK ES UNA CONSTRUCCIÓN SOCIAL

  • Martina Bustamante
  • hace 5 horas
  • 4 min de lectura

Al hablar de moda suele surgir la imagen de la frivolidad, lo superficial y lo extravagante, aunque puede ser es un reflejo de estructuras económicas y procesos sociales. El por qué nos vestimos como nos vestimos.


Miranda es la juez. Una sola mirada fría, breve, ya lo dice todo, anticipa la tormenta de desaprobación. Entre el caos, un vestido parece dar tregua. Andy, la asistente neófita, en ese momento observa desde afuera. Con una risa irónica interrumpe el debate que le parece absurdo: la indecisión en la elección de dos cinturones azules que son iguales, o quizás no.


Ese gesto desata el monólogo más icónico de El diablo viste a la moda (2006). En donde Miranda Priestly comienza con una genealogía que va de la colección de Oscar de la Renta a los cestos de liquidación.


Escena del El diablo viste a la moda del año 2006
Escena del El diablo viste a la moda del año 2006

— Es un poco cómico cómo crees que has tomado una decisión que te exime de la industria de la moda cuando, de hecho, estás usando un suéter que fue seleccionado para ti por la gente en esta sala… de un montón de 'cosas'-


“Nadie escapa a la moda. El que se cree que está por fuera del sistema de la moda, también está dentro. La moda, por definición, es social, no es personal. Aunque las personas digan 'yo me visto así porque quiero', es mentira: siempre es algo en diálogo con el territorio y con el grupo de pertenencia”, aclara Laura Zambrini, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA).



El clean look, la ropa de lino, los colores neutros y el maquillaje que parece no existir, se impuso en los últimos años de la mano con las redes y los algoritmos como sinónimo de buen gusto. Y todo lo que queda por fuera de esa fórmula, el color, la estampa, el brillo, empieza a leerse como exceso, como mal gusto. Pero esa neutralidad que parece no decir nada, podría también decir que el clean look es una construcción social.


“La moda o las apariencias, a partir del siglo XX, pasó a un lugar en el que se usa para mostrar una mejora en la pertenencia social o de clase, que muchas veces no es real. Es tratar de marcar un estilo de vida o una pertenencia social a partir de los objetos de consumo”, explica la socióloga y agrega que “antes la sociología clásica veía en la moda pura imitación de las clases altas, y hoy se convirtió en un lugar de identidad”


¿Estilo único y diferente o contexto social?


La moda punk y las crestas surgieron en respuesta contra la ostentación, la pretenciosidad y el rock comercial de la década de los 70s. Incluso, un poco antes, los hippies aparecieron con sus atuendos coloridos y flecos que rechazaban el materialismo, el capitalismo, la represión social y la guerra


La diseñadora britanica Vivienne Westwood, pionera del estilo punk en la alta costura en el desfile Primavera - Verano 2010 "Ready - to - Wear"
La diseñadora britanica Vivienne Westwood, pionera del estilo punk en la alta costura en el desfile Primavera - Verano 2010 "Ready - to - Wear"

Las elecciones de las apariencias no están desligadas de los contextos que atravesamos como individuos. Zambrini explica que “es cierto que los medios, sobre todo las publicidades, muestran que es ‘lo lindo’, pero después está la vida social que va por otro lado”.


Ese ‘otro lado’ tiene sus reglas. Quizá estar vestida de alta costura un lunes a la mañana en el consultorio médico no es lo más apropiado. Para la doctora en Ciencias Sociales, “existen fenómenos de la cultura popular que establecen otras legitimidades, otros circuitos, se deben estudiar los grupos sociales en sí mismos en relación a sus contextos”.








La que puede, puede. ¿Y la que no?


Desde la antigüedad clásica parece que la moda persiguió un ideal sobre lo bello. Umberto Eco en el libro "Historia de la belleza", publicado en 2004, afirma que, a diferencia de otros momentos históricos, en el siglo XX surge un “politeísmo de la belleza”. El semiólogo italiano sostiene que ya no se reproduce un solo ideal estético y que los ideales de lo deseable están puestos en el mundo del consumo comercial.


En cada época existe un gusto que se impone como legítimo. Hoy, los algoritmos, las redes y los medios nos muestran lo que se viene en tendencias. Nos invitan a “ser cool”, así como nos introducen en un mundo y nos venden “lo que todas las girls quieren”. Lo deseable y lo hermoso está al alcance de un clic, pero ¿a todos nos convence esa narrativa?


"Depende de en qué cuerpos y en qué grupos sociales determinados objetos pueden circular", afirma la investigadora del CONICET. Y lo ilustra con un caso concreto: “Marcas como Louis Vuitton no pierden plata porque copien sus carteras. Lo que sí les afectaba era que la empleada doméstica de las clientas tuviera la copia, y que encima fueran muy bien hechas. El interés no era económico, sino simbólico".

Fuente: nota periodística del medio MODAES
Fuente: nota periodística del medio MODAES

Cuando se decide mostrar “lo feo”

Un caso polémico de esta ruptura que menciona Eco llegó en el 2000. El diseñador John Galliano presentó la colección otoño-invierno para Dior, inspirada en las personas que dormían en las calles junto al río Sena. La propuesta generó una gran controversia: algunos la leían como una burla o romantización hacia quienes viven en situación de calle, y otros lo interpretaron como un reflejo crudo de la sociedad.



La especialista no pone foco en la discusión si existe una estetización o no. Sin embargo, demuestra cómo el consumo atrapa todos los huecos de una sociedad. “Mientras haya sociedad de consumo, la moda da una sensación de integración. Si lo ves como un proceso, a quienes están en situación de calle la sociedad de consumo les llega a partir de lo que otros descartan. Están dentro del sistema de una manera muy cruel", destaca la especialista.


Modelo en el desfile de la coleccion otoño-invierno 2011 de John Galliano
Modelo en el desfile de la coleccion otoño-invierno 2011 de John Galliano

Moda es más que cambiarse de ropa y tener onda. Tu clean look no es tuyo y detrás del suéter cerúleo de Andy, detrás de la cartera copiada de Louis Vuitton, hay una construcción social que decide quién puede, en qué cuerpo y con qué legitimidad. Es mucho menos personal de lo que creemos.


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