top of page

LA CARRERA POR LOS AGUJEROS NEGROS

  • Camila Barrera
  • 17 jul
  • 4 min de lectura

La exploración del espacio exterior es otro terreno de disputa entre China y Estados Unidos. El conocimiento sobre los agujeros negros, ¿se está transformando en una herramienta de influencia global?


10 de abril de 2019. Un telescopio gestionado por varios países comparte una imagen inédita. El Event Horizont Telescope, proyecto que lidera Estados Unidos, logra fotografiar por primera vez un agujero negro. Aparecerá un anillo anaranjado con cierto aspecto borroso en las pantallas de las computadoras de los científicos que forman parte de 4 instituciones: el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (EE.UU), el Instituto Max Planck de Radioastronomía (Alemania), el Observatorio ALMA (Chile) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (España). Desde entonces, será un signo característico de este cuerpo celeste.


M87, el primer agujero negro descubierto en 2019
M87, el primer agujero negro descubierto en 2019

Durante varias horas, esta imagen ocupará muchas portadas de diarios, programas de televisión y redes sociales. Se trata de la posibilidad de observar uno de los fenómenos más misteriosos del universo. Detrás de aquel anillo luminoso, hay varios años de trabajo, cientos de investigadores y una enorme red satélites distribuidos a lo largo del planeta. El astrónomo e investigador de agujeros negros primordiales de la Universidad Nacional de Córdoba, Patricio Colazo, afirma que “requirió mucha sincronización entre todos los observatorios”, y que “el observar el mismo objeto fue una tarea extremadamente difícil”.

“Un agujero negro es un objeto compacto del cual ni siquiera la luz puede escapar”, asegura Colazo. Asimismo, sostiene que “se define por la cantidad de masa que tiene dentro”.

Hoy, se conocen dos tipos de agujeros negros: los estelares, aquellos que implican la muerte de una estrella; y los supermasivos, que se sitúan en el centro de las galaxias. 

En relación con lo anterior, la imagen del primer agujero negro marcó un antes y un después para la astronomía, aunque también puso en evidencia la presencia de una tecnología necesaria para observar los límites del universo. 



El contexto tras este descubrimiento estuvo marcado por la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos. Estados Unidos invirtió 62.000 millones de dólares en programas espaciales entre 2022 y 2024, mientras que China sumó 12.000 millones, por encima de Japón (4900), Francia (4200), Rusia (3400), Alemania (2500) y la India (1900).



De esta manera, la investigación sobre agujeros negros forma parte de una competencia más amplia por el liderazgo científico y tecnológico global, donde la producción de conocimiento, la innovación y el prestigio internacional se convirtieron otra vez en recursos estratégicos para las grandes potencias. 



La batalla por el conocimiento espacial

Las investigaciones científicas con respecto a los agujeros negros nunca se desarrollan de manera aislada. Detrás de cada descubrimiento existen decisiones políticas, inversiones económicas y estrategias nacionales que las sustentan. Esta relación entre ciencia, tecnología y poder es uno de los ejes de lo que se denomina “ una nueva carrera espacial”.


En la “La nueva carrera espacial: entre las grandes potencias de nuestra era” el politólogo y analista de relaciones internacionales Themistoklis Zanidis sostiene que “el espacio se ha convertido en un nuevo campo de rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China” y que “la competencia de las grandes potencias en el espacio es, ante todo, una competencia tecnológica”.


A diferencia de la carrera espacial durante la Guerra Fría de 1947 hasta 1991, la disputa contemporánea no consiste únicamente en llegar más lejos que el adversario. Para el físico y especialista en historia de la ciencia y la tecnología argentina, Diego Hurtado, “la tecnología digital, la energía y la carrera espacial vienen imbricadas, no se puede entender una sin entender la otra”. A su vez, asegura que “hoy se está poniendo en juego una nueva Guerra Fría, donde el espacio tiene un sentido muy diferente”.


En relación con la actual competencia entre Estados Unidos y China, el investigador sostiene que “el plan espacial norteamericano es concebido como potencia unipolar, con escasísima colaboración”, mientras que “China plantea su plan espacial como un emprendimiento de colaboración multipolar” 

En este sentido, el investigador especializado en Geopolítica y Relaciones Internacionales Daniel Blinder señala en “Geopolítica y recursos naturales espaciales” que “ninguna disposición espacial tiene nada de neutral” y que “estar en la frontera tecnológica es un privilegio destinado a poquísimos actores estatales y privados”.



Argentina: otro terreno para la carrera espacial

La competencia entre las grandes potencias también se ve reflejada en América Latina. Argentina es uno de los países que posee más hitos en este sentido. Por ejemplo, se estableció la Estación de Espacio Profundo en la provincia de Neuquén, inaugurada en 2017 por China, para continuar con los programas de exploración espacial. No obstante, se generaron ciertos debates políticos con respecto a la influencia tecnológica de la potencia asiática en la región.


Discursos similares cobraron relevancia años más tarde con la propuesta del Radiotelescopio Argentino Chino (CART), que iba a estar situado en San Juan. Si bien fue presentado como un proyecto de cooperación astronómica internacional, la iniciativa quedó rápidamente atravesada por el clima de competencia geopolítica entre China y Estados Unidos.


Hoy en día, la Argentina cuenta con el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), conocido como el principal pionero del país, equipado con dos radiotelescopios de disco, encargados del estudio sobre el medio interestelar y la astrofísica.

 

También, se destaca la Estación Espacial Deep Space 3, ubicada en Mendoza, producto de la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). De este modo, se busca continuar con las investigaciones sobre el espacio profundo, cuestión que ubica a la comunidad científica argentina dentro del panorama internacional respecto a los hallazgos astronómicos.



Comentarios


bottom of page