UNA TECNOLOGÍA PARA APRENDER DEL ERROR SIN RIESGO
- Norma Bogado
- hace 4 horas
- 3 min de lectura
La biosimulación es una herramienta clave para que estudiantes de Ciencias de la Salud puedan entrenar habilidades y destrezas clínicas. El caso de la Universidad Nacional de La Matanza.
Durante muchos años, la formación profesional de los futuros médicos se basó en la práctica con cadáveres en las morgues. Médicos forenses conservaban el cuerpo con una sustancia química llamada formol para evitar la descomposición celular de los órganos. Hoy en día, esta metodología ha sido reemplazada en gran medida por biosimuladores de alta complejidad, diseñados para reproducir situaciones clínicas específicas como el trabajo de parto y el nacimiento sin comprometer la integridad física del paciente, entre otras.
El proyecto, titulado “Desarrollo de Biosimulador de Alta Complejidad para prácticas de Procedimientos en el Área de la Salud", surgió a partir de una necesidad de las carreras del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM).
La propuesta consistió en crear un dispositivo más económico, que utilice materiales reciclables para que muchos más estudiantes pudieran acceder a ellos. Se trata de un tipo de simulación clínica que no involucra a una persona real, más bien recurre a modelos anatómicos para manipular y practicar los procedimientos hospitalarios.

“Es un biosimulador de mediana fidelidad, que no solo involucra los sistemas mecánicos que representan la fisionomía del cuerpo humano, sino también lleva muchos sensores. Se encargan de transferir y transportar la información física de los movimientos, deformaciones y volúmenes”, señala Martín Gabriel Leguizamón, docente e investigador de la UNLaM y agrega que “intenta solucionar un déficit tecnológico que había en la carrera de medicina”.
La formación de los profesionales de la salud requiere combinar conocimientos teóricos con experiencias prácticas, que a su vez permitan desarrollar habilidades clínicas de manera segura y efectiva.
"Se están investigando distintas tecnologías de biosimulación que puedan ser representativas de los procedimientos y procesos de la medicina, así como también confiables. Se trata de saber qué tecnología se adapta mejor a la fiabilidad en lo que se está midiendo y que implique bajo nivel de mantenimiento”, señala Leguizamón.
Estos modelos anatómicos permiten recrear movimientos tan similares como los del cuerpo, es decir, asemejarse lo máximo posible a un tórax o un brazo, por ejemplo. En este sentido, se encuentran confeccionados con materiales que proporcionan casi las mismas texturas, resistencias y sensaciones.
Las simulaciones prácticas son una herramienta fundamental para los estudiantes de Medicina, pero también de Enfermería, Kinesiología y Fisiatría, ya que favorece el desarrollo de la práctica en un entorno controlado, donde se puede cometer errores que podrían costar la pérdida de una vida.
Los avances tecnológicos impulsaron el desarrollo de biosimuladores cada vez más sofisticados, integrados por sistemas mecánicos y electrónicos. No obstante, el especialista anticipa que la institución impulsa la futura creación de prótesis dentales que ayuden a los estudiantes del recientemente creado Departamento de Odontología.
“Es un trabajo interdisciplinario que no solo involucra a especialistas en mecánica, sino también a muchos del área de Salud porque es un proyecto que está dedicado a la formación en la Universidad”, describe el experto y agrega: “La ingeniería es la que lo lleva adelante, pero también participan enfermeros, doctores y docentes".
Innovación con impresión 3D
Otro aspecto relevante es el uso de la impresión 3D, tecnología que permite fabricar piezas personalizadas, realizar modificaciones rápidas, así como reducir costos durante las etapas de diseño y pruebas.
El director del proyecto de Biosimuladores de la UNLaM afirma que "la impresión 3D trajo flexibilidad", así como diversas posibilidades en el diseño, al mismo tiempo agrega que no necesita “tener una matriz o un dispositivo costoso, y da la posibilidad de cambiar en cualquier momento el archivo inicial, reimprimirlo y reformarlo”.
Esta versatilidad de la impresión 3D facilita el diseño de los biosimuladores y la elección de materiales que reproducen diferentes características anatómicas, situación que intenta replicar lo que se encontrarán los futuros profesionales en la actividad real.
“Estos modelos están confeccionados con materiales que vienen de la impresión 3D. La pelia es un tipo de plástico proveniente de elementos naturales, no de un hidrocarburo, es decir, es reciclable, reutilizable y regenerable. Así, intentamos tener una mirada un poco crítica sobre los materiales", concluye.





Comentarios