CIENCIA E INCLUSIÓN EN ÓRBITA
- Matias Salerno

- 18 nov 2025
- 4 Min. de lectura
Entre fórmulas matemáticas, galaxias y sueños, cientos de jóvenes de todo el país se reúnen para demostrar que la ciencia también puede nacer mirando una estrella fugaz.

Imaginá por un momento que nuestro cielo se convierte en un aula gigante, donde no hay sillas y bancos, sólo estrellas, nebulosas y un sinfín de galaxias lejanas. Allí es donde los participantes de este evento alzan la vista y afinan sus mentes para participar de las Olimpíadas Argentinas de Astronomía.

El nacimiento de las olimpíadas Argentinas de Astronomía (OAA) se dio hace quince años, con la participación de estudiantes y personas con discapacidad intelectual de establecimientos educativos de nivel secundario. La investigadora y docente Mónica Alejandra Oddone, es una de las impulsoras de las OAA y cuenta que la iniciativa surgió a partir de un impulso institucional de la Universidad Nacional de Córdoba en el año 2009, en el que se capacitó a dos jóvenes santafesinos que representaron al país en las olimpiadas Andinas desarrolladas en La Paz, Bolivia. Este antecedente fue importante para su creación al año siguiente, tal es así que la competencia tuvo como principal objetivo, promover e impulsar la astronomía entre los más jóvenes de todo el país.
La investigadora explica que "uno de los pilares fundamentales de la creación de las olimpiadas fue promover el conocimiento de la astronomía y, al mismo tiempo, contribuir en la formación y educación de los estudiantes y de las personas interesadas en esta temática".
También, destaca que la propuesta no se limita solo a la competencia, sino que busca despertar vocaciones científicas y fomentar la curiosidad intelectual como motor de aprendizaje.
A su vez, Oddone señala que las OAA se desarrollan en varias instancias de preselección, que luego concluye con una final que tiene como referencia el modelo de las olimpiadas latinoamericanas, pero con un enfoque más federal e inclusivo. Según la investigadora, la primera edición realizada en 2010 promovió el conocimiento astronómico en todo el país y permitió el encuentro de estudiantes de las diferentes provincias participantes en jornadas intensas que combinan exámenes, observaciones y actividades de investigación.
"Se consolidaron con el tiempo como una política educativa y científica sostenida, resaltando la labor de todo el equipo para acercar la astronomía a las nuevas generaciones, a través de una experiencia que combina el trabajo coordinado, los nuevos desafíos y la pasión por el conocimiento científico", destaca.

Pioneros en la inclusión
Las olimpiadas tienen sus estrellas de la inclusión, que no solo brillan por promover la ciencia, sino por su profundo compromiso con el trabajo en la accesibilidad. Alejandro Martín Leiva, también es investigador y creador de la competencia, y revela los puntos clave para la creación de la modalidad especial dentro del proyecto que edición tras edición, acerca el universo a cada vez más jóvenes.
En el año 2011 surgió la modalidad especial, que fue adaptada para personas con discapacidad intelectual, "fue pionera en la región", celebra Leiva, y evidenció que existe un compromiso real con la inclusión en el ámbito científico y en especial de este tipo de competencias.
Esta categoría surgió un año después de la primera edición de las OAA y se afianzó como un espacio de competencia real y cargado de emoción. "En este espacio logramos crear una categoría que se desarrolla con mucha emoción por parte de los participantes y de las autoridades de las olimpiadas", afirma el investigador. Se trata de ser los más justos dentro de este ámbito, teniendo en cuenta las posibilidades de cada concursante pero sin dejar atrás el valor de la categoría.
El trabajo detrás de esta modalidad es minucioso y muy valioso. "Es una forma de avanzar año tras año con los chicos y en cada edición", explica Leiva y agrega: "con el equipo olímpico, desde la primera edición realizamos un exhaustivo trabajo para darle el mejor formato y las mejores pruebas posibles a los chicos con discapacidad que se adapten para su desarrollo intelectual sin dejar de lado sus posibilidades".
Un pilar fundamental en el trabajo de la inclusión es la colaboración pedagógica. En cada proceso de elección con un trabajo articulado entre coordinadores locales, educadores, equipos técnicos y científicos, lo que genera una red de colaboración pedagógica en torno a la astronomía que fomenta el crecimiento de la actividad tras cada nueva edición.
Tenemos logo, y ¿ahora qué sigue?
Al proyecto de inclusión en las OAA en los últimos años se le sumó la categoría LOGO, que es la única modalidad en la que el publico vota de forma directa. Se trata de una forma de participación sin restricciones dentro de la modalidad especial, para elegir el diseño y la cara de la olimpiada ganadora que los representará durante todo un año.



Gracias a este esfuerzo mancomunado, las olimpiadas cumplen su misión de despertar vocación científica en muchos chicos, especialmente en lugares donde el acceso a la ciencia es más difícil. "Si no existiera el evento, quizás estos chicos no hubieran tenido contacto con esta disciplina, especialmente en zonas alejadas de las grandes ciudades más pobladas", asegura Leiva.
Aun con su crecimiento sostenido, las Olimpíadas Argentinas de Astronomía enfrentan desafíos propios de todo proyecto en expansión, como asegurar su sustentabilidad económica y la continuidad a largo plazo. También sigue siendo clave desarrollar materiales accesibles y adaptados que garanticen una participación verdaderamente equitativa en todo el país.
Más que una competencia académica, las olimpíadas se consolidaron como un proyecto educativo transformador que despierta vocaciones, impulsa la investigación y alimenta la curiosidad por el universo. Su permanencia y alcance federal las convierten en un espacio único de encuentro entre ciencia, educación e inclusión. A quince años de su creación, su crecimiento y profesionalismo confirman su valor como una herramienta para fomentar la cultura científica en las nuevas generaciones e inspirarlas a seguir mirando el cielo con curiosidad, conocimiento y esperanza.

Fuente: Archivos: https://oaa.oac.unc.edu.ar / Alejandro Martin Leiva


















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