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CRIÓNICA DE UNA VIDA ANUNCIADA

  • Denis Grance
  • 25 nov 2025
  • 5 Min. de lectura

La preservación de seres vivos a bajas temperaturas puede ser una promesa de vida a futuro cuando la medicina actual ya no puede hacer nada. ¿Qué tanta ficción hay en esta ciencia?


El deseo de vencer a la muerte ha motivado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Mitos e historias que se esparcen en todo el mundo son prueba de ello, desde el elixir de la inmortalidad que buscaban los emperadores chinos hasta el santo grial que otorga la vida eterna. Por su parte, la ciencia ya ha iniciado la carrera hacia el mañana, buscando la posibilidad de que la criónica supere estos relatos.


La criobiología es una rama de la biología que se dedica a estudiar los efectos de las bajas temperaturas sobre los organismos vivos, así como los procesos de preservación y reanimación relacionados con el frío extremo. Dentro de este campo se encuentra la criónica, que busca aplicar estos principios para conservar cuerpos o cerebros humanos con la esperanza de devolverles la vida en el futuro.


“La criónica sabe hacer despegar el avión, pero no sabe hacerlo aterrizar, sabemos congelar, pero no sabemos cómo revivir”, ilustra Rodolfo Goya, bioquímico, investigador superior jubilado del CONICET, líder de un grupo de neurobiología del envejecimiento y cabe destacar que no solo estudia el tema, además es suscriptor a la criopreservación.


Sin embargo, detrás de la fantasía de dormir y despertar en el futuro, hay un proceso quirúrgico que no se asemeja a un cuento de hadas. En primer lugar, los cirujanos abren el tórax y conectan al corazón tubos de plástico que bombean fluidos crioprotectores, destinados a vitrificar, es decir, reemplazar el agua de los tejidos y evitar que los cristales de hielo que se pueden formar al descender la temperatura los destruyan.


Entonces, la piel cambia de color, el cuerpo se deshidrata y durante este proceso, los técnicos perforan el cráneo para corroborar la absorción del producto en el cerebro, lugar donde residen los recuerdos, la identidad y la promesa del regreso.

Una vez que el cuerpo está listo, se introduce en un contenedor de acero, rodeado de vapor de nitrógeno líquido, y comienza el enfriamiento rápido.


Durante casi tres semanas, la temperatura desciende de forma controlada hasta alcanzar los -196 °C. Para este punto, el paciente pasa al contenedor permanente, el Dewar, un cilindro de acero inoxidable con doble pared y un vacío aislante que mantiene de forma estable el frío del nitrógeno líquido.



En la actualidad, existen más de cinco organizaciones internacionales que ofrecen servicios de criopreservación. Entre las más reconocidas se encuentran el Cryonics Institute, en Michigan (EE. UU.), y la Alcor Life Extension Foundation, con sedes en Arizona y Portugal. También destacan Trans Time, en California; KrioRus, en Moscú, Cecryon, en Valencia, España y Southern Cryonics, en Australia.



Estas instituciones tienen más de 2.000 personas y alrededor de 100 animales preservados, y más de 7.000 miembros inscriptos. Algunas, como KrioRus, ofrecen incluso la preservación de material genético de mascotas con fines de clonación, reproducción, conservación de la biodiversidad y análisis genético.


Aunque poco conocido, el concepto de criopreservación ha calado en el imaginario popular gracias al mito urbano más famoso del siglo XX: la creencia de que el creador de Mickey Mouse, Walt Disney, fue congelado tras su muerte.


“Un rumor falso, en realidad Disney fue incinerado”, comenta Goya.

Pero esto ejemplifica el poder de los mitos populares para convertir una práctica científica en irónicamente un mito.


En realidad, el primer procedimiento criónico en un ser humano se llevó a cabo con el doctor James Bedford en 1967. Tras morir de cáncer, su cuerpo fue inmediatamente sometido a un proceso pionero para ese entonces. Se convirtió así en el "paciente cero", marcando el inicio formal de esta práctica que hoy inspira a miles de personas a suspender su muerte a la espera de una futura cura.


Criónica es una ciencia ¿ficción?

A pesar de ser una rama de la criobiología, la criónica se enfrenta a un escepticismo feroz: aún existen expertos que dudan de su viabilidad y prefieren catalogarla como "pseudociencia". Estos cuestionamientos se basan en el daño que se produce en los cuerpos durante el proceso de criopreservación, un problema que hoy resulta irreversible.


Frente a estos cuestionamientos la abogada Melina Moracci desarrolló un trabajo de investigación en la Universidad de La Plata, que tiene un enfoque legal. Consultada por Elemental Ramón, considera que la criónica no promete, sino que propone una nueva “posibilidad” de vida, y amplia.

“No es algo que ya se probó en un ser humano adulto, no hay alguien que ya haya sido descriopreservado y pueda decir si esto funciona”, aclara.

“Hoy en día se criopreservan embriones, espermatozoides y óvulos, lo que demuestra que el proceso es posible”, fundamenta la investigadora. Y agrega: “Aún no se ha verificado en seres humanos adultos y, sin embargo, estas experiencias ofrecen una base científica que permite pensar que podría lograrse en el futuro”.


A pesar de que la noción popular de criónica es algo futurista, hay logros que respaldan y alientan esa mirada positiva que se tiene para un futuro. Para Goya quienes lo consideran un mito simplemente “no tienen fundamentos”. Admite que hoy no se ha logrado congelar y revivir ni una rata, pero detalla aquellos logros que refuerzan las bases que hoy en día están construyendo.


En junio de 2023, un equipo de científicos de la Universidad de Minnesota logró la criopreservación de órganos al trasplantar con éxito un riñón de rata que había sido ultracongelado y luego reanimado. Los resultados mostraron que el órgano recuperó su función renal completa y que el animal sobrevivió al procedimiento.

Esto demuestra que la conservación de órganos durante períodos prolongados no compromete su viabilidad para el trasplante.


Otro caso conocido es el de Linda Archerd quien en 1994 se sometió a una fertilización in vitro y uno de los cuatro embriones fue implantado pero los otros tres fueron congelaron y finalmente se donaron. En 2024, Lindsey y Tim Pierce de los Estados Unidos adoptaron uno de estos embriones, que fue transferido con éxito dando lugar al nacimiento de Thaddeus.


En un estudio dirigido por el Dr. Oded Rechavi en Sevilla, España, gusanos Caenorhabditis elegans fueron entrenados para asociar un olor específico con la presencia de alimento. Posteriormente, fueron sometidos a vitrificación y luego descongelados. Al evaluar su comportamiento, los gusanos revividos mostraron una preferencia significativa por el área donde se había presentado el olor, indicando que recordaban la asociación entre el olor y la comida.


Más allá de los debates y los avances científicos logrados, para el Doctor Goya mientras una persona está congelada tiene la “esperanza” de que la tecnología logre revivirla en algún momento. “Esa es la filosofía de la criónica”, concluye.


FUENTES




9 comentarios


sergio12sayago
25 nov 2025

Excelente Denis, felicitaciones

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Martin López
Martin López
25 nov 2025

Muy bueno el video👌😜🙏

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Mel Moracci
Mel Moracci
25 nov 2025

Denis, te super felicito. Me encantó y te agradezco por tratar el tema con tanto respeto. Obviamente, tenes las puertas abiertas de este hermoso camino transhumanista.

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ivan
ivan
25 nov 2025

Aca la fuente

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Jonas Cuenca
Jonas Cuenca
25 nov 2025

Quiero felicitarte de corazón por el increíble trabajo que hiciste con tu investigación sobre la criogenización. De verdad es admirable el nivel de dedicación, curiosidad y esfuerzo que pusiste en un tema tan complejo y futurista. No cualquiera se anima a meterse de lleno en un campo que combina ciencia, tecnología, biología y un montón de preguntas éticas y filosóficas. Vos no solo te animaste, sino que además lograste armar un trabajo claro, completo y lleno de información interesante.

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leonardo aguilera
leonardo aguilera
25 nov 2025
Contestando a

Cerra el orto bobo

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