LAS APUESTAS DEPORTIVAS QUE CIEGAN PERO TODOS VEN
- GÓMEZ YAMIL
- 25 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Después de la pandemia, se incrementó en los jóvenes, en su mayoría varones, las apuestas online, impulsadas por las redes sociales, influencers y la publicidad. Hay preocupación de padres y docentes.
Las principales causas de las apuestas son, por ejemplo, la atracción por la recompensación de dinero por un supuesto “saber” deportivo, que también va acompañado de la crisis económica que sufre el país, con altos índices de inflación.
Juan Branz, investigador del CONICET cuenta que su exploración comenzó en 2024 a raíz de una reunión con colegas, cuando identificó que jóvenes de barrios vulnerados estaban endeudados con personas físicas y no con “casas de apuestas”.
Para contextualizar se debe tener en cuenta que pasaron dos años de la legalización de las apuestas online en Argentina y esta actividad online se volvió tan compulsiva como en países catalogados “ludópatas”, según el experto, en alusión a Inglaterra y España.
Branz comenta que todo comenzó después de la pandemia y la imposibilidad de juntarse en grupos, que conllevó al uso desmedido de computadoras o celulares.
Muchos jóvenes menores de edad son los perjudicados y son parte de este fenómeno llamado “ludopatía digital”, más aún cuando desde el Gobierno Nacional se habilitó hace algunos meses que menores de edad mayores de 13 años pueden apostar.
Llevado a lo deportivo, incluso entre los jugadores mayores de edad, ya hay sospechas de profesionales sobornados y partidos amañados.
A Juan Branz se le preguntó si realmente las cosas eran como se las habían contado en esa reunión. Entonces, al investigar sobre el tema se dio cuenta que nunca los jóvenes que jugaban, hablaban y entendió que a la problemática le faltaba la voz más importante.
Entre los hallazgos de su trabajo, se identificó que los menores de edad apuestan con la intención de “estar juntos”. Según la investigación son capaces de vivenciar un espectáculo deportivo de manera distinta y la reputación entre pares, por un “saber deportivo”, es una adrenalina que incrementa segundo a segundo y hasta depende de ser “aceptados” entre pares.
Algo que inicia como diversión y actividad grupal en un recreo escolar, por ejemplo, los lleva hasta incluso a apostar el dinero de su almuerzo y si pierden quedarse sin comer por horas. Según las encuestas realizadas, la gran mayoría de los menores han comenzado a jugar por recomendación de un amigo.
Branz también identificó a los “cajeros” o ”tipsters”, que son los que egresan y sacan dinero de manera oficial y reparte a quienes apuestan para él y los que recomiendan “tips” para ganar con más frecuencia, respectivamente.
Los famosos también juegan un papel fundamental en esto, sobre todo los streamers, quienes promocionan en primera persona los casinos y sus consumidores opinan, sugieren y, sobre todo, juegan.
Para el especialista, el rol del Estado es fundamental y central porque debe ser el que regularice la actividad.
¿Qué dicen las estadísticas?
Es importante marcar que, según la Encuesta Nacional de Ludopatía, encargada de recopilar datos sobre el juego compulsivo y las apuestas en Argentina, identificó que quienes apuestan son más hombres que mujeres y con nivel económico medio-bajo. El relevamiento fue impulsado por el diputado santafesino Ariel Bermúdez.


Los apostadores y los menores en su mayoría reconocen que, a la corta o a la larga, pierden y dejan de jugar por un tiempo prolongado.
La solución a esta problemática parte principalmente del Estado, con la regulación e intervención estricta, el control a jóvenes menores de 18 años en redes, la prohibición de la promoción de publicidades en espectáculos deportivos y la erradicación de casas de apuestas deportivas. "Se debe trabajar en las escuelas y clubes de fútbol”, es una de las conclusiones a la que arriba el investigador.





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