PRESUPUESTO UNIVERSITARIO: NO HAY (¿NI HUBO?) PLATA
- Nicolás Cardozo

- 18 nov 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 25 nov 2025
La insuficiencia de recursos es el tema más frecuente al hablar de la universidad pública. Ahora bien, si miramos hacia atrás, ¿estamos sólo ante una problemática coyuntural?

Es el 2 de octubre de 2025. En el marco del tratamiento de la Ley de Financiamiento Universitario, una amplia comunidad integrada por docentes, trabajadores, estudiantes y una gran parte de la sociedad marchan en los alrededores del Congreso ante la sesión que definirá o no el rechazo al veto del Poder Ejecutivo. Finalmente, el senado logró la mayoría necesaria para revertir la negativa del presidente, quien ahora pide explicaciones sobre el origen de los fondos necesarios para aplicar la ley.
Este ida y vuelta evidencia otro episodio en una larga historia llena de tensiones y reclamos, historia que para ser abordada requiere un revisionismo que compare en diferentes períodos el problema del financiamiento para ponerlo en relación con la problemática actual y así evidenciar cómo las falencias se reproducen.
Juan Ignacio Doberti es el autor del libro "Las políticas universitarias y su financiamiento en perspectiva histórica: de las dictaduras a la democracia (período 1966-2023)”, editado por la Universidad Nacional de La Matanza en 2024. La publicación proporciona datos claves al analizar variables como: presupuesto anual del sistema universitario, equipamiento de las instituciones, distribución de recursos, creación de nuevas universidades, arancelamiento de los estudios o admisión de estudiantes.
El académico expone un diagnóstico claro ante la situación: la gratuidad fue y sigue siendo una “condición necesaria pero no suficiente para una educación de calidad”. En este sentido, explica que permite expandir el alcance educativo, pero admite su insuficiencia “sin un uso eficiente de los recursos que, además, deben tener un adecuado vínculo con el aparato productivo para tener un impacto significativo en términos socioeconómicos".
A través de numerosas actas publicadas por el Consejo Interuniversitario Nacional en el año 2021, en formato digital, el equipo de investigadores encabezado por el mencionado autor explora el pasado con el propósito de analizar el presente y proyectar el futuro de la educación superior.
Períodos dictatoriales
Durante el primer período dictatorial analizado (1966-1973), en materia de presupuesto anual del sistema universitario, se produjo una baja en la participación en el presupuesto nacional. La mayoría de los egresos se concentraron en gastos corrientes, y el presupuesto por alumno se redujo mucho por el aumento de la matrícula.
La distribución de recursos, debido a su escasez, siempre fue un debate dentro del mundo universitario. En dicho período ya existía tensión entre la Universidad de Buenos Aires, que concentraba gran parte de la matrícula, y el resto del sistema.
Datos relacionados a arancelamiento y admisión pueden ayudarnos a entender su relevancia como fuente de financiamiento. En el primer período analizado por Doberti, se practicaban exámenes de ingreso sin cupos restrictivos con una modalidad de cobro a exámenes repetidos o duración excesiva de la cursada.
En comparativa, en el curso del denominado Proceso de Reorganización Nacional, la porción de la “torta” nacional bajó drásticamente desde su inicio y el gasto en personal llegó a más del 90% del presupuesto universitario. Dentro de esa porción, el reparto entre las universidades se mantuvo insuficiente y la UBA no logró privilegios frente a otras instituciones.

Este último período dictatorial trajo una novedad, un sistema de arancelamiento que existió entre 1981 y 1983. Esta normativa nunca logró una implementación adecuada ya que los niveles de impagos eran muy altos y la recaudación no compensaba la falta de aportes nacionales, debido a que eran recursos reunidos para becas que resultaron para nada significativas.
Doberti asevera que “más allá de que todas las dictaduras atentan contra las libertades, pueden diferir en cuanto al financiamiento, así como también pueden hacerlo los gobiernos democráticos". Y agrega: "Por ejemplo, la dictadura de la Revolución Argentina creó universidades y no aranceló los estudios, mientras que la última, cerró la Universidad Nacional de Luján, no creó ninguna y aranceló los estudios de grado”.
Períodos democráticos
Si bien en el intervalo democrático, que se dio entre 1973 y 1976, el presupuesto universitario creció, el cálculo por alumno se redujo en casi un 25% por una masificación, que llevó a un crecimiento exponencial de la matrícula al inicio del periodo. Esta masificación fue impulsada por la ley 20.654, que en 1974 estableció la gratuidad en la enseñanza. Dicha ley fue modificada en el mismo gobierno peronista y, luego, derogada por la última dictadura.
Con la vuelta de la democracia se eliminaron los aranceles y los cupos de ingreso, cuestión que se modificó nuevamente a raíz de la Ley de Educación Superior de 1995. Dicha ley contenía un artículo que permitía el arancelamiento de las carreras de grado, aunque la resistencia de las principales instituciones de instrumentar formas de pago hizo inviable esa forma de financiamiento, que sí fue practicada en nuevas universidades de ese entonces.
En cuanto a presupuesto universitario, se empezaron a implementar programas adicionales a los fondos transferidos para financiar iniciativas prioritarias ante la demanda de las instituciones creadas en este periodo, ya que 22 nuevas universidades en el país permitieron una mejor distribución geográfica. Este incremento en las casas de estudios redujo la participación en el presupuesto de otras universidades tradicionales.

Si tomamos el total del periodo que abarca desde el retorno de la democracia hasta el año 2019, el presupuesto por alumno se redujo alrededor de un 40%, consecuencia de que la nueva oleada de masificación no fue acompañada por un incremento de recursos y donde el gasto se condujo mayoritariamente hacia salarios. Se expone que el deterioro fue más grave durante los gobiernos de Alfonsín, De La Rúa, Duhalde y Macri debido a que el desempeño económico negativo impidió un aumento del PBI que permita una mayor transferencia a las universidades.
“Alfonsín eliminó el arancelamiento y sacó los cupos al ingreso, el menemismo creó universidades y permitió el arancelamiento de las carreras de grado. El kirchnerismo reformó la Ley de Educación Superior para impedir el arancelamiento y creó universidades. Macri y De la Rúa no crearon universidades ni arancelaron los estudios”, comenta el docente e investigador.
Continuidad estructural
El recorrido demuestra que la constante falta de fondos en las universidades no es una rareza, sino una continuidad estructural impulsada por el éxito mismo de la masificación y la incapacidad continua de los gobiernos para acompañar ese crecimiento con una distribución acorde.
El grito repetitivo de "no hay plata" no parece nada nuevo, sólo queda pensar si se trata de un problema “de caja”, o si lo que se evidencia es la respuesta negativa ante la demanda de acceso de cada vez más personas a una educación de calidad. Lo cierto es que, para la dirigencia argentina, la inversión en conocimiento siempre fue el rubro más fácil de ajustar.
*Los gráficos de esta nota son de elaboración propia en base a datos extraídos del libro "Las políticas universitarias y su financiamiento en perspectiva histórica: de las dictaduras a la democracia (período 1966-2023)”.





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